¿Qué es el duelo inconsciente?

He llamado “duelo inconsciente” a la ausencia de intimidad con nosotros mismos. Cuando esto pasa, nos desarmonizamos, es decir, nos separamos de nosotros, de nuestro ser. Necesitamos reconocernos a través de nuestro cuerpo, de nuestras experiencias y emociones y aceptar que hacemos parte de la vida y no que dependemos de ella. No ver lo que sucede a nuestro alrededor y aún más, no tomar responsabilidad ante ello, es hacernos a un lado y asumir la vida desde afuera y no desde adentro, si bien también podríamos llamarle, desde el lugar del miedo y no desde la vida.

Etimológicamente, la palabra duelo proviene del latín dolus que significa dolor. De otra parte, Sigmund Freud define el duelo como la reacción a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces como la patria, la libertad, un ideal, etc.

Si bien y de manera natural nos identificamos a esta palabra cuando experimentamos la pérdida de un ser querido, hoy quiero contarte porque yo he llamado a una parte de nuestras experiencias de vida “El duelo inconsciente”. Para mi empieza su construcción en las primeras etapas de la vida y probablemente en algún momento durante el transcurso de la gestación.

Debido a las experiencias negativas o de sufrimiento que vivimos cuando somos niños y como respuesta de adaptación, lo que hacemos es generar recursos que nos permitan continuar con nuestro proceso natural de vida y en busca de ello, nos identificamos a patrones que se construyen en la relación con el entorno inicial, es decir, nuestra familia y que en ese momento aceptamos desde nuestro lugar de niños. Pero al crecer y volvernos adultos, es posible que nos demos cuenta que hemos sido el resultado de estas situaciones y de los patrones o creencias que nos acompañaron desde ese momento. Entiéndase bien, que nacemos y crecemos con experiencias positivas y negativas. Yo hago referencia a la experiencia de sufrimiento que hizo que se impregnara en el alma del niño su propio duelo. Hoy, yo te hablo por mi experiencia y por las que he visto a través de las personas que acompaño.

Entonces nos podemos quedar en la noción de duelo, cuando al volvernos adultos, nos damos cuenta que hemos hecho compensaciones inconscientes para sentirnos aceptados o para sentir que hacemos parte de un lugar, cuando agradamos al otro para no sentir la noción de rechazo o cuando nos esforzamos para sentirnos suficientes. Estas compensaciones de un lado, llegan como una respuesta adaptativa durante nuestro desarrollo personal y de otra parte, sin darnos cuenta, es decir, de manera inconsciente experimentamos nuestra propia separación. Así que para mí, el duelo inconsciente es la ausencia de intimidad contigo mismo, y esto lo podremos ver de frente cuando llegamos a la edad adulta al hacer consciencia que tal vez una parte de nosotros se desarmonizó y quedó en fase de dolor. ¿Cómo empezar a darte cuenta de esto? Lo podrás leer a través del síntoma de la enfermedad en tu cuerpo, de los síntomas por resolver en tus relaciones o en tu comportamiento.

Es por esto, que mi invitación está hecha a transformar lo que dolió y no se curó. Vivir tu realidad de manera diferente, sanar tu cuerpo y tu corazón. Esto realmente ahora, te compete solo a ti. Es por eso que tal vez, has escuchado muchas veces: “Tú eres responsable de tu felicidad”. Es a esto a lo que me refiero.

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